Ponte cómod@, tómate un café, y prepárate para aprender con la historia que estás a punto de leer…

  • AndrésMauricio

Caballeros y Bribones

Actualizado: 29 de nov de 2019

Mónica es una chica divina que estudia en una reconocida universidad; acostumbrada a vivir bien, en un apartamento al Norte de la ciudad. Papá y mamá aún juntos, ambos profesionales en buenos puestos. Su vida era la que muchas chicas sueñan cuando son jóvenes.


Un día doña Sonia, la madre de Mónica viajó a Europa. Allí conoció a otra persona y terminó enamorándose de nuevo, cual quinceañera. Sin embargo, sufría viviendo una doble vida, y se sentía un fraude dejando pensar a su hija que tenía la familia perfecta cuando realmente su corazón ahora se encontraba en otro lugar.


Un domingo, cansada de la situación, dejó salir lo que tanto le atormentaba. Les contó, a Mónica y a su padre lo que estaba sucediendo. “Pensé que era una simple atracción,” les dijo, “pero es algo incontrolable y sentí que merecían saberlo.”


Ese día el mundo de Mónica se vino al piso, sintió que vivía en una burbuja y pensó que debía comenzar a hacer algo por ella misma. Su papá cambió después de eso; comenzó a abusar del alcohol y a veces no llegaba a casa. Ella intentó ayudarlo, pero fue inútil, él cerró todas las puertas.


Un miércoles, seis meses después, llegó a casa y se imaginó lo peor. La encontró casi vacía, y pensó que su papá la había abandonado tal como lo hizo su madre. Pero no, a Don Ramón fue de lo poco que le dejaron en casa los señores del embargo.


Afortunadamente, en vez de deprimirse, Mónica tomó su situación como motivación para salir adelante y decidió no dejarse ganar de ninguna prueba que le pusiera la vida. Mónica tenía claro que quería terminar su carrera, aunque sabía que conseguir un trabajo que se ajustara a sus necesidades sería demasiado difícil, por lo que pensó que montar un negocio era la solución. Pensó en diferentes ideas, pero inmediatamente caía en cuenta que necesitaba plata para llevarlas a cabo. Se sentía frustrada, pero a la vez retada a convertirse en emprendedora, por lo que, sentada en su cama, le pidió a la vida que le mandara una señal. Entró en ese momento una leve brisa y apareció una rosa blanca en su mesa de noche mientras ella quedaba dormida.


Mónica se encontró andando por un camino en un campo desconocido. El camino era amarillo como el del Mago de Oz (para aquellos contemporáneos que crecimos con la película) y veía que se dirigía hacia un pueblo antiguo con un castillo grande que sobresalía en la mitad. Comenzó a ver personas a lo lejos, y solo notó una peculiar característica, había personas azules y rojas. A medida que se acercaba al pueblo se dio cuenta que todos eran hombres y que vestían de forma muy parecida, parecían hechos con el mismo molde, literal. Mónica miró hacia atrás y aunque le atemorizaba continuar, tampoco tenía para dónde devolverse. Cuando le pareció escuchar que llamaban su nombre. Mónica volteó, y no vio a nadie, a la carrera, pero sin ruido cruzó la calle. Pero la voz le volvió a hablar diciéndole:


Ya lo notaste, hay 2 tipos de personas en este pueblo, los caballeros, quienes siempre dirán la verdad, y los bribones que nunca lo harán. Cualquiera entenderá todo lo que tú le digas, pero su única forma de comunicarse en respuesta será en su lenguaje binario, “jo”, “po”, (aclaro, son palabras separadas, jo y po), que significan “sí” y “no”. A medida que sigas avanzando te vas a enfrentar cada vez a pruebas más duras hasta que alguna de ellas termine venciéndote. La única manera de pasar este pueblo y continuar el camino hacia tu felicidad es descifrando 2 cosas:


1. ¿Quiénes son los caballeros, y quiénes los bribones? Y,
2. ¿Qué palabra significa “sí”, y cuál “no”?

Solo hay una limitante, únicamente puedes escoger a 2 personas y hacerle 1 pregunta a cada uno.


La ventaja es que tienes una ayuda para cada mundo, puedes:

· Llamar a un amigo,

· Escoger 50 -50, o

· Preguntarle al lector(a)


Si quieres un consejo, guarda las 2 primeras para mundos posteriores.


“Pero Vocecita”, dijo Mónica. “¡Vocecita! ¿Vocecita?”


Bueno, si el consejo fue preguntarte a ti, eso haré:


¡Oye! Sí, ¡tú! ¿Me ayudarías a descifrar cuáles 2 preguntas debería hacer para superar el reto en 5 minutos?


Que ¿por qué 5 minutos? Porque después me despierto y quedamos amb@s con la duda.


Aunque las respuestas a este tipo de pruebas siempre son más sencillas de lo que nuestros cerebros quieren interpretarlas, empezaré por lo evidente:


· Si quiero saber si la persona con la que hablo es un caballero, ¿cuál sería la pregunta más obvia para hacerle que se responda con jo o po? Y,
· Si quiero confirmar si “jo” significa “sí”, ¿cuál sería la pregunta más obvia para hacerle?

(Sonido de pasar al siguiente nivel)


“¡Wow! Sentí ese sueño como si hubiese sido real” dijo Mónica al despertar. Se acordaba de todo, hasta el más mínimo detalle. Pasar la prueba fue fabuloso, pero lo mejor realmente fue el mensaje que recibió de un sueño. ¡Claro! Es que a veces uno por intentar evitar el fracaso como emprendedor, intenta planear hasta el más mínimo detalle desde antes de comenzar; quiere tener el plan de contingencia a todas las posibles situaciones, y las respuestas a todas las posibles preguntas. Pero si comienzas haciendo un ejercicio de análisis exhaustivo, con el único objetivo de pensar diferente para montar un negocio diferente, te darás cuenta que el punto de partida es algo más sencillo de lo que nunca imaginaste, a eso le llamamos MVP.

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